Como definición
de la palabra atractor en el ámbito educativo se entiende que es algo por lo
que es atraído por algún tipo de movimiento, estos pueden ser periódicos, cuasi
periódicos y externos. Para nuestro interés serian los externos como sistemas
independientes continuos y dinámicos que pueden estar presentes en más de tres dimensiones,
originando un sistema en movimiento caótico e impredecible. Estos atractores de
cierta forma dan estabilidad al sistema
y funcionan como una especie de paisaje que permite la compleja
interacción. Cuando nosotros percibimos algo, el complejo interactuante de
nuestros sentidos nos permite de manera organizada comprender el fenómeno
observado y nuestras emociones actúan como un atractor que le da cierto sentido
a la percepción.
Pasar
de un estado o movimiento a otro, de lo superficial a lo profundo, se necesita una
desestabilización de los atractores y el cambio se devela por el denominado proceso
de iteración, que consiste en la modificación propia del ambiente en sus
estructuras internas (de lo superficial a lo profundo) y esto solo sucede en los
sistemas auto-organizados.
Estamos
ante un proceso de ciclos consecutivos de iteración y un atractor puede ser el
antecedente de otro más simple o más complejo en las interrelaciones, ejemplo
entre el ser hombre y su proceso de humanización. (transdisciplinaridad)
En el terreno educativo puede ser
la tan buscada explicación sobre cómo y por qué las personas aprenden de
diversas maneras y/o reaccionan de diferente forma ante una situación o
problema, por lo tanto cada persona debe encontrar su punto de equilibrio y de
auto-organización, conocer y saber manejar sus atractores para su propio
beneficio, esto implica para el educador comprender las capacidades e incluso
inconvenientes de cada estudiante y ayudarlos en el encuentro de su propia auto-organización
y posteriormente en la auto-organización de un sistema más complejo llamado
grupo de estudio y de aprendizaje.

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